[:es]Maestro Delfino García 2a. parte [:]

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Oaxaca se caracteriza por ser una sociedad de múltiples mosaicos étnicos y culturales, dentro de todo esto existieron en sus inicios, practicas, que con el tiempo se convirtieron en tradiciones y fueron tomando fuerza hasta ser casi una religión para todos los oaxaqueños; Hoy sabemos, por las gratas anécdotas, datos vivenciales y referencias de la historia propia de nuestro Artista, que el barrio de La Trinidad se iniciaron las famosas “Chinas Oaxaqueñas”, al igual que la tradicional “Noche de Rábanos”, en esta ultima nos relata que el origen de esta representación, surge porque en una ocasión a los hortelanos, se les paso la fecha de cosechar los rábanos y por esto tuvieron un crecimiento anormal y tomaron formas caprichosas, es aquí donde la creatividad, habilidad y técnica del artesano/horticultor, se desarrolla para crear representaciones de pasajes cotidianos y variados de la sociedad.

“A los ocho años empecé a aprender a trabajar el rábano ayudando a mi padre cada 23 de diciembre, todo lo aprendía de mi padre Don Luis García Feria y a su vez el de mi abuelo Valentín García, el a su vez de mi bis abuelo Fernando García, fuere lo fuere, hortalizas, flores, canastas adornadas para las calendas, coronas para celebraciones luctuosas, rosetones para bodas o bautizos o figuras en rábano, mi padre supo enseñarme a trabajar, supo dejar en mi su legado; como no mencionar las mujeres de mi vida, primero mi abuela se llamo Rosario Feria, y mi querida madre Guadalupe esperanza, hoy con 93 años de edad, posiblemente la ultima descendiente de el barrio famoso de la trinidad de las huertas”.

Don Delfino es una persona apasionada por las tradiciones, un verdadero promotor cultural, en cada centro de convivencia social, de trabajo, o de vivienda, en donde le toca participar, asume su responsabilidad como principal impulsor y organizador de múltiples fiestas y celebraciones, convirtiendo un momento de júbilo, en recuerdos perpetuos; En la Casa de las Artesanías, año con año don Delfino deja con su dedicación en cada evento, un legado de trabajo y amor a sus raíces, sin duda el espíritu de Don Delfino se debe a sus historia a su familia a su esfuerzo a su valor; siguiendo con los acontecimientos que marcaron este amor por las tradiciones y oficios, nos hace saber que para 1968, cuando él tenía 23 años, siendo un adolescente aprendió a hacer los monos de calenda, gigantes representaciones de figuras humanas ocupadas para anunciar, en desfiles populares llamados Calendas, las fiestas más significativas de nuestra cultura oaxaqueña, el taller donde recibió este conocimiento estuvo ubicado en la calle de vega 305,  lugar donde en la actualidad esta su casa, la vida le tenía preparada otras aventuras, sin embargo este peculiar oficio sigue en las manos de la familia ya que su hermano continúa con esta tradición. Tenemos en los relatos de Don Delfino una vasta lista de anécdotas y leyendas que durante su juventud tuvo el privilegio de escuchar y de vivir; por ejemplo en aquel entonces era muy común escuchar historias de espíritus, entes malignos, y de mas personajes del más allá que deambulaban por las calles de los barrios y colonias buscando algún “cristiano” que enredar y quizás robar algo de de su mente, alma, espíritu o corazón, de aquí nos relata la historia de su tío Don Rafael Esperanza (alias el ladero) a quien en el barrio de la Defensa se le apareció una bella mujer, él estaba alcoholizado, al percatarse de lo hermosa que era, la siguió sin poderla alcanzar, después de un buen tiempo su trayecto termino en uno de los establos del barrio de Los Príncipes, donde quedo atascado en la zona donde se acumulaba el excremento de las vacas, ahí sin poder moverse, solo podía pedir auxilio, al ser de noche era difícil que lo escucharan, hasta que alguien por fin lo ayudó y lo saco de esa situación, al contar lo que le había pasado, el buen hombre que lo apoyo le comentó que en este caso quien se le apareció era la Matlazihua (leyenda tradicional de la cultura mexicana), y de suerte no lo mato, sobre todo porque en la mayoría de los casos eso sucede; así pues, esta como otras tantas historias como la de La Carreta De La Muerte, El Chiflido Del Pelón o El Nahual, se fueron arraigando en el torrente cultural y vivencial de nuestro maestro. La vida poco a poco le mostraba de qué manera se tenían que solucionar las cosas, se fue dando cuenta de los diferentes papeles  en la sociedad, a final de cuentas don Delfino nos comparte que para él su mejor escuela fue la calle y su oficio. Recordando un poco de su juventud y su formación “callejera”, nos cuenta que al hablar de un barrio, no se puede dejar pasar los múltiples pleitos o riñas por el territorio, por duelos por las personalidades de los propios integrantes, por mujeres, pero sobre todo para ganar respeto, para ganar libertad en todos los sentidos, “PARA UNA MULA… MULA Y MEDIA”, cuando se tiene una pelea se sabe como comienza, a mano limpia, pero no se sabe cómo va a terminar, algunos el cuchillo era su as bajo la manga, yo era uno de esos, aun recuerdo aquellas señales, claves y chiflidos de los amigos, con solo una de estas cosas ya sabíamos lo que teníamos que hacer, cuantas veces al estar en la casa o en el taller se escuchaba un chiflido en la calle, inmediatamente la adrenalina invadía tu cuerpo y las piernas se preparaban para salir corriendo al auxilio de algún amigo o a reunirse para defender el territorio o a una de nuestras mujeres, me siento un afortunado de la vida, sobre todo porque puedo decir que viví para contar mi historia, sin duda trataron de matarme, pero pienso que la intuición o la gracia de un poder superior me otorgaron otra oportunidad; solo por recordar aquellas memorables anécdotas, se que ese domingo algo bueno me sucedió, eran 40 o 50 “cabrones”, estaba en la esquina con un amigo y le dije que? Los esperamos o nos vamos… nos miramos a los ojos y decidimos quedarnos, recordaba que unos tres días antes, tuve un conato de bronca con un joven en las calles del barrio, nos hicimos de palabras por que chocamos al caminar, el me amenazo y dijo que ese evento no terminaba ahí, entonces al rodearnos el grupo de jóvenes, preguntaron por quien había tenido el percance en días anteriores, le dije que pa´que era bueno, salió de la bola aquel muchacho del choque y se pacto el pleito, cuando debía haber empezado, el muchacho aquel no se aventó y esto provocó que dejara en ridículo a sus acompañantes, el líder del grupo le dijo para eso nos trajiste y por cuestiones de honor y respeto quien quedo mal fue el retador, para esto la voz ya se había corrido en el barrio y vecinos familiares y amigos salieron con toda clase de palos, machetes y otras cosas, pretendiendo defendernos, para esto la policía ya estaba en camino y se escucho a lo lejos y todos gritamos “la julia” varios corrieron y por alguna razón al momento de que paso la patrulla se habían quedado alguno de los integrantes del grupo contrario, nosotros no dijimos nada, no los delatamos, eso fue para ellos un gesto de hermandad y así terminó esta historia; De los amigos que fuimos ya quedamos muy pocos, varios ya murieron, hoy doy gracias a la vida que puedo contar que tuve duelos a muerte, como aquella vez, como olvidar cuando me agarraron a la mala, en segundos estaba entre tres, uno lo tenía en la espalda, otro frente a mí y uno a mi costado los tres con cuchillo, quizá porque en esa época el honor significaba mucho, les dije que si me iban a matar que por lo menos me dejaran defender, debido a que en ese momento no traía mi cuchillo, insistí diciéndoles déjenme ir por mi cuchillo, no me rajo pero estoy indefenso, que paso por la cabezo de ellos no lo sé, pero me dejaron ir, así que me dirigí a mi casa con el corazón palpitando muy fuerte y con la sangre hirviendo, entre a mi cuarto tomo mi arma y salí a mi encuentro con la muerte… sigo pensando en ese día, ¿Qué paso?, no se pero cuando volví ellos ya no estaban, me encontré con un  amigo y al verme tan alterado me pregunto por lo que me pasaba, al enterarse me acompaño a buscarlos por las calles cercanas, pero no tuvimos éxito, al tiempo lo pienso como un golpe de suerte o un regalo que la vida me dio. Sin duda tengo muchas anécdotas para agradecer a dios y a la vida por la oportunidad de estar aquí contando mi vida, viene a mi mente otro episodio donde puse nuevamente en riesgo mi existir, y siendo sinceros siempre tenía pleitos con esta persona, era otro chico del barrio, su nombre es Rubén, cuando no era una cosa era otra, pero no nos aguantábamos, en esa vez parado en la puerta de una casa vecina, la casa de don Pedro Cortes, Rubén venia caminando a lo lejos en la dirección hacia donde yo estaba, nunca me lo hubiera imaginado, yo lo vi muy natural, recuerdo que venía con un periódico en la mano, al tenerlo más cerca algo noté en su rostro, los ojos siempre te dicen por donde te va a llegar el golpe, por lo menos eso fue lo que a me sirvió, el saludo a don Pedro… pensé… será capaz de hacerme algo, me confié, cuando de repente me lanza la puñalada, mi cuerpo reaccionó con un giro tratando de esquivar el ataque a quema ropa, provocando que el golpe fuera a parar en el quicio de aquella puerta, era una tarde de lluvia, forcejeamos, caímos al suelo mientras los golpes manotazos y puñaladas amenazaban con quitarle la vida a uno o quizá a los dos, en esos momento no piensas en otra cosa más que en protegerte, en salvarte, y como dijeran, “si han de llorar en mi casa, mejor que lloren en casa ajena”, siguiendo con lo que pasaba en la riña, pues las cosas no mejoraban, todo paso en segundos, mi hermano estaba ahí, el se metió pero yo le dije “déjamelo”, estábamos forcejeando en el suelo, todo pasa muy rápido, cuando caímos, me levante muy  rápido, fue entonces que vi que Rubén volvió a Caer, no sabía porque, mi hermano es quien lo había bajado de un piedrazo, hasta hacerlo huir, en ese momento, todo termino en una leve herida en mi pecho y otra historia de supervivencia en las calles de Oaxaca”, sin embargo Don Delfino nos cuenta que después de ese incidente, cada vez que se encontraban, era pleito seguro, hasta que él se fue a vivir a otro lado, solo así el conflicto terminó. Ese fui, un joven que lucho por su vida, que aprendió a defenderse en las calles, que la vida la entendió entre carencias, trabajo, dificultades y pleitos callejeros.[:]

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